Ya ha salido de imprenta la segunda edición de "Cuentos pop". Descartamos añadir cuentos nuevos porque nos parecía una faena a las personas que ya se lo hubieran comprado. Nos hemos limitado a corregir dos fallos que había en los títulos de las canciones de Nosoträsh y de Negu Gorriak. Tal vez, cuando pase algo más de tiempo, hagamos una segunda parte. Es que no queremos encasillarnos. Seac omo sea, ya lo podéis pedir en morsa.es o en vuestra librería favorita.
Para los que estéis en Barcelona, Morsa tiene listo ya el stand para Sant Jordi:
Y para los que estéis en Murcia, quedan un par de ejemplares de la primera edición (mirad que luego se venderán a precio de oro en ebay) en Historietas.
TRACKLIST. Pincha aquí para ver el listado de cuentos y las canciones que los inspiran (y si pinchas en los títulos en azul o rosa, podrás leer el cuento).
De la contraportada del libro
29 canciones. De Los Planetas a Pulp, pasando por Surfin´ Bichos, Pet Shop Boys y Lou Reed. De todas las cosas que se pueden hacer con ellas, Federico Montalbán escribió 26 cuentos. Y Casanovas, sin leerlos, constuyó la banda sonora en imágenes mientras oía las mismas canciones. Música, literatura e ilustración. Tres en uno.
jueves, 14 de abril de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
Hemorragia arterial (crónica de un concierto de Fernando Alfaro)
(Fernando Alfaro, el hombre al frente de los Surfin´ Bichos, de Chucho y de los Alienistas, vuelve a sacar disco, esta vez en solitario. Saldrá a la venta el 11 de abril bajo el sello Marxophone, una experiencia de autoedición en la que le acompañan Nacho Vegas y Refree)
Posiblemente, de entre todos los artistas, son los músicos los que más tienen que aguantar frases del tipo: El primero era mejor. Es habitual que los músicos alcancen la madurez creativa a los veinte y que lleguen a los treinta sin nada nuevo que ofrecer que entusiasme tanto como al principio. Hay quien llega a plantearse la existencia de cierta fuerza juvenil directamente relacionada con la creatividad musical. Pero no siempre es así. Algunos músicos consiguen escapar a la maldición de la breve genialidad. En ellos, la creatividad brota de forma continuada, sin sobresaltos. Lo que no es nada habitual es que un músico entregue su mejor obra (o casi) después de veinte años de canciones prodigiosas. Fernando Alfaro parece estar a punto de conseguirlo con su inminente disco “La vida es extraña y rara”.
La noche del sábado 19 de marzo, Alfaro volvió a su ciudad, Albacete, para presentar “La vida es extraña y rara”. Un poco después de las diez, se subió al escenario del Velouria con su guitarra acústica y un puñado de pedales listo para ser usados en el momento preciso. Se trataba de presentar una por una las nuevas canciones y dejarnos a todos boquiabiertos y también, si es que existe la palabra, almiabiertos.
La ausencia de banda y la cercanía del público (literal y figurada) propició el ambiente adecuado para un concierto que por momentos pareció íntimo. Alfaro puso de su parte introduciendo cada canción con una breve explicación. Así, por ejemplo, supimos que los “Los héroes podridos”, con la que abrió la actuación, está basada en el ascenso y caída del profesor Neira y en su evolución de Pokemon.
Cuando llegó el momento de “Mi viaje largo, largo” invitó al público a hacer los coros que en la versión grabada hace una niña. Poner a una niña a hacer coros es arriesgado pero, por lo que se pudo oír, la cosa ha quedado más que bien. Los coros coinciden con un momento infantil en la canción (tal vez recuerda a la sintonía original de Vicky el Vikingo) que introduce un elemento desconcertante en una canción que habla de asuntos tormentosos. O quizás pretendan remarcar cierto optimismo que desprende la canción. Es ese optimismo que surge de vez en cuando y de forma inesperada en el cancionero de Alfaro. Como un cerezo dispuesto a florecer en las cercanías de Fukushima.
Si la canción anterior se puede usar para levantar el ánimo (como “Magic” o “Abre todas las ventanas”, de la época Chucho) hay otras que deben ser usadas con cuidado. “La canción del caminante kamikaze”, por ejemplo. Si se oye caminando por la acera, más vale hacerlo alejado del bordillo y de los coches no vaya a ser que le de a uno por hacer de Ana Karenina de pacotilla.
Alfaro se las apañó sobradamente para llenar él solo el escenario hasta con una canción como “Hijo de perra” llena de rabia ruidosa. Las cuerdas de su guitarra Veracruz resistieron el castigo y uno de los pedales provocaba un clamor de fondo que te hacía mirar a un lado y a otro en busca de un segundo guitarrista.
En “Extintor de infiernos” (título enorme) descubrimos un utensilio que conviene tener a mano si se abandona este mundo con muchos pecados por purgar. “Extintor de infiernos” es una canción que vibra en la misma longitud de onda que el órgano lacrimal de las entrañas y que, a los pocos compases, te obliga a hacer fuerza con los ojos para no romper a llorar en mitad de toda la gente. Por cierto, que un extraño giro de los acontecimientos en la letra convierte al ángel exterminador, un habitual en el imaginario de Alfaro, en un huevo exterminador.
Acabó con “Camisa hawaiana de fuerza”. Si el anterior era un título enorme, este es perfecto, o más que eso, es pluscuamperfecto. Y es que, lo que ya es seguro, es que en “La vida es extraña y rara” está la mejor colección de títulos de lo que va de siglo. A la misma altura del título está el estribillo. Lo escuchas una vez y ya sabes que será de tus preferidos de todos los tiempos y que te descubrirás cantándolo en cualquier situación, ya sea bebiendo a solas en casa o paseando desorientado por los pasillos de Mercadona.
Pero ahí no había acabo el carrusel de emociones. Al poco volvió y recuperó dos canciones de Surfin´ Bichos, porque no tiene sentido que los músicos estén enemistados con su repertorio de antaño. Primero “Hermanos carnales” y esos versos para guardar fuera del alcance de los niños: Sé que duele: es la vida / solo la muerte no causa dolor. Y después “Fuerte”, los mismos personajes, la misma pasión, la misma locura, en una versión acústica totalmente brutal de las que te hacen suspirar por una grabación pirata del concierto. Impagable.
Se marchó dejando claro que lleva décadas permitiendo a las canciones surgir de su interior a borbotones, como una hemorragia arterial y que no está dispuesto, ni mucho menos, a desangrarse todavía. Demos las gracias y bebamos sin mesura del cáliz de sus canciones.
(Se puede leer otra crónica, o algo, aquí).
martes, 2 de noviembre de 2010
Easy Pop Weekend
Este sábado presento "Cuentos pop" en el Easy Pop Weekend. Es una gran noticia porque en estos tiempos que corren, los libros tienen una "vida pública" muy corta y esta presentación llega casi un año después de que el libro se editara. Después habrá un concierto de Ally Kerr. Ahí va un vídeo:
martes, 26 de octubre de 2010
Documentos desclasificados
El Gobierno Autónomo y Ficticio de Espinardo (más conocido por sus siglas GAFE), ha desclasificado un grupo de documentos entre los que se encuentra la siguiente foto:
La imagen fue tomada durante la entretenida e inolvidable tertulia sobre el libro "Cuentos pop" celebrada en el centro cultural de la citada población. Podría decir lo que estaba pasando en ese momento, pero es mejor que cada cual se imagine lo que quiera.
La imagen fue tomada durante la entretenida e inolvidable tertulia sobre el libro "Cuentos pop" celebrada en el centro cultural de la citada población. Podría decir lo que estaba pasando en ese momento, pero es mejor que cada cual se imagine lo que quiera.
lunes, 27 de septiembre de 2010
jueves, 23 de septiembre de 2010
La dama y las metáforas
Canción: This Boots Are Made For Walking
Artista: Nancy Sinatra
Álbum: Boots
Un hombre perfecto. Recuerdas a tu madre, cepillándote el pelo delante del espejo de marco dorado de tu dormitorio, enumerando las mil cualidades del hombre perfecto. Las mil cualidades que encontró en el último hombre perfecto. El mismo con el que te vio subir al altar. Te cepillaba el pelo, lentamente, buscaba tu mirada reflejada en el espejo y te hablaba de un hombre respetado por los demás, elegante, hermoso, de conversación agradable, de apellido rimbombante, dueño y señor de una gran fortuna y de una sonrisa irresistible. Mirabas los ojos de tu madre, profundos en el reflejo, y sentías que todo lo que decía era cierto y que no habría mayor felicidad en la vida que un hombre perfecto.
La perfección del hombre era la cúspide de una vida perfecta. Tu madre quería que todo fuera perfecto, desde el pelo hasta las uñas de los pies, desde las cofias blancas del servicio hasta los zapatos negros del chófer. Y como una madre siempre tiene razón, deseaste con tanta fuerza como ella que tu vida fuera perfecta y, especialmente, que tu hombre fuera perfecto.
Tuvo que morir tu madre para que la Perfección empezara a resquebrajarse. Los añicos caían por doquier y eras incapaz de dar un paso sin que rechinaran aplastados bajo tus exquisitos zapatos de tacón.
La Perfección era perfecta. Era, también, fría y terriblemente aburrida. El cocinero, formado en las mejores escuelas de París y Cataluña, os preparaba un menú distinto cada día. Tú fantaseabas con mancharte de kétchup comiendo en un McDonald. La niñera vestía a tu bebé con vestidos llenos de puntillas y lazos. Tú querías jugar con él en ese parque público que veías siempre al volver de la guardería. Que sus llantos no te dejaran dormir por la noche. Que los pezones te dolieran al dar de mamar. Sentir cierta repulsión al cambiarle los pañales sucios. El teléfono sonaba para invitarte a alguna inauguración en la galería más in de la ciudad o al último cocktail del año. Tú querías que algún pervertido te llamara y gimiera al otro lado del teléfono mientras que tú, asustada, preguntabas quién era. Tu marido, el hombre perfecto, te daba un beso de buenas noches después de ejercer el matrimonio como un misionero culpable. Tú querías que el monitor del gimnasio, el moreno, no el rubio, te hiciera de todo en la cama. Ah, lo vulgar. Desde la Liga de mujeres por el arte organizabais conciertos privados de música clásica. Mahler, Bach, Stravinsky. Tú, en secreto, llenabas tu Iphone de soul, R&B, bebop.
Un día, tu marido, vestido con su camisa favorita de madrás y con el bronceado actualizado después de la conveniente sesión de rayos uva, te dijo que pasaría algunos días fuera de casa. Se marchaba a Londres a cerrar unos asuntos. Ese mismo día, el monitor del gimnasio, sudado, vestido con ropa barata de Decathlon, te dijo que si no tenías planes para esa noche, te invitaba a cenar. Era el rubio pero aceptaste igualmente.
Cenasteis en un sitio de esos de comida rápida. Fuisteis a bailar a una discoteca de moda. Y después... Lo que pasó después te mostró que el que durante años había pasado por ser el hombre perfecto estaba a años luz de lo que de verdad querías. Algo había explotado en tu interior. Había tanta imperfección que disfrutar ahí afuera que decidiste que no había un segundo que perder.
Esperaste pacientemente a que regresara de cerrar sus asuntos. Le sentaste en su sillón favorito de la biblioteca, le serviste personalmente un té Earl Grey y le explicaste tu nueva visión de la Perfección. También le dijiste que tus abogados, tantos como los suyos, habían comenzado a tramitar el divorcio. Él te miraba sin cambiar el gesto y tras dejar la taza con sumo cuidado en la mesa, exclamó que no entendía nada. Intentaste explicárselo de otra manera y, en ese inglés tan bien pronunciado que hablabais los dos, le dijiste: This boots are made for walking. Él siguió sin entender nada. Las metáforas no eran lo suyo. Pero insististe, esta vez con una metáfora a medias: Que este coño está hecho para follar y no para eso que haces tú en la cama una vez al trimestre.
Saliste de la biblioteca dejándole con los espasmos del soponcio y marcaste el número del monitor del gimnasio. Del moreno.
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